Nunca caminarás solo

Hace bueno, quizá demasiado calor. Decido no quedarme en casa. Solo la apertura automática de las puertas de El Corte Inglés de Felipe II parece frenar un poco el fluir de la marea roja que sale del súper cargada de latas de cerveza. Ya en el exterior, lo que veo, lo que siento, me traslada a alguna final de Copa del Rey de las que el Sevilla ha disputado en Madrid en los últimos años. Pero, por mucho que sepa que la grabación de los cánticos de los seguidores del Liverpool, del famoso You’ll Never Walk Alone, se vaya a hacer viral, sigo caminando sin detenerme demasiado. Esta vez el resultado me es intrascendente y, en lugar de pensar en si hay algo que me haga tomar partido por los Reds de Liverpool o decantarme por los Spurs (el Tottenham de Londres), me viene a la cabeza un detalle que me gustó de una película que vi el otro día, La carta final: cuando el empleado de la librería, Anthony Hopkins, accede a apoyar a los Mets de Nueva York en las Series Mundiales de béisbol a cambio de que ella, la escritora, Anne Bancroft, haga lo posible porque los Spurs remonten el vuelo.

Con esta relación tan literaria en la cabeza llego al Paseo de Carruajes de El Retiro. Ayer empezó la Feria del Libro y enseguida doy con obras de autores que querría leer y pillo por los pelos a José María Guelbenzu y, mientras me firma el último caso de la investigadora Mariana de Marco, hablamos como si estuviésemos tomando una cerveza después de una clase en Fuentetaja. Veo en una de esas noticias que el móvil te sugiere que ha muerto José Antonio Reyes, ex jugador del Sevilla, en un accidente de tráfico. Impactado, me doy otra vuelta por la Feria y me encuentro con tres compañeros de la oficina, me voy a comer con ellos. La conversación es divertida, animada, no me mojo demasiado hablando de política, pero, como si quisiese que también estuviesen aquí presentes los Red Devils de Manchester, juego a ser abogado del diablo con el tema del movimiento feminista; justo entonces se acerca a saludarme Malena Calvo, pienso en cuánto disfruté sus intervenciones en esos ciclos de cine y psicoanálisis que organiza cada año en un colegio mayor, en cómo me pareció entender del todo a Rebeca (de la película de Hitchcock) o a la Virginia Woolf de Las horas.

Queda algo más de una hora para que empiece la final. Ya están aquí, en casa, dos amigos del trabajo. Cuando llegan Antonio y su chica el Liverpool ya gana 1-0, Rafa no tarda en llamar a la puerta. Los boquerones que compramos en el descanso quitan protagonismo a la tele, lo que proponen los dos equipos de las Islas, tan primitivo en esta ocasión, parece ser solo una excusa para algún que otro comentario divertido. Recojo un poco antes de acostarme. Se suceden en mi mente cánticos, colores, el olor a cerveza y sudor al salir de El Corte Inglés. También casetas llenas de libros. Conversaciones, buena comida, risas. Por la tele suena el You’ll Never Walk Alone. Pienso en Reyes.

Categorías: Etiquetas: , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s